El drama de la pobreza energética

150.000 vascos no pueden poner la calefacción por falta de dinero

El drama de la pobreza energética afecta ya al 7,3% de los hogares de Euskadi, pero el Gobierno vasco sigue sin una estrategia definida para luchar contra ella

El Ararteko apremia a aprobar una estrategia integral para abordar la problemática porque se trata de “una prioridad política y social”

Eduardo Azumendi

11/05/2016 – 20:30h
pobreza energética
La pobreza energética afecta cada vez a más vascos.

“A medida que avanza la primavera y van subiendo las temperaturas, podría parecer que el problema de la pobreza energética va perdiendo su vigencia o, al menos, su prioridad política y social. Pero se trata de una preocupación ineludible de la agenda política vasca”. Al menos así lo considera el ‘ararteko’ Manuel Lezertua, quien ha convertido e l drama de la pobreza energética en un debate casi recurrente para que no caiga en el olvido.

La Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) ha confirmado recientemente la necesidad del debate. En su tercer estudio sobre esta materia, de abril 2016, Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética con nuevos enfoques de análisis sobre esta cuestión, la ACA señala que el 7,3% de los hogares vascos (150.000 personas) se declara “incapaz” de mantener su vivienda a una temperatura adecuada. Eso significa que estas estas familias apenas pueden encender la calefacción porque no tienen dinero para hacer frente al coste de la energía Y más del 11% de hogares (230.000 personas) padecen gastos energéticos desproporcionados, es decir, superiores al 10% de sus ingresos.

Frente a un problema que no deja de crecer, lo cierto es que Parlamento y Gobierno vascos no han sido capaces de definir la estrategia a seguir. El pasado mes de abril, toda la oposición exigió al Ejecutivo que actúe contra la pobreza energética mediante una estrategia integral. Algo que deberá hacer antes de que acabe la presente legislatura, en dos meses más o menos. El PNV, partido que gobierna, se quedó solo en su negativa. “Es imposible”, aseguró el parlamentario del PNV Javier Carro durante el debate  entre acusaciones del resto de los partidos de carecer de voluntad política para solventar el problema. “Voluntad política toda, pero no podemos engañar a la gente y decir que en dos meses vamos a tener todo”, replicó.

En los últimos años, el debate en el Parlamento ha sido habitual. Y el temor del Ararteko es que pase la primavera y el verano y las discusiones prosigan cuando se eche el invierno debido al “complicado y próximo calendario electoral”.  “La futura estrategia vasca en este ámbito será un complemento necesario y esperado de las medidas estructurales pioneras ya adoptadas por las autoridades vascas en el ámbito de las políticas sociales y de vivienda, que han reducido sensiblemente el impacto negativo en Euskadi de la crisis económica que desde 2008 afecta a todo nuestro continente. La primavera se convierte, por tanto, en momento propicio para continuar con el debate social sobre la pobreza energética en Euskadi, con el fin de ir configurando las medidas a incluir en nuestra estrategia, para reducir y paliar los efectos de este fenómeno, que afectará más crudamente cuando vuelva el invierno”.

Sentencia

El Defensor del Pueblo Vasco propugna la adopción de un plan de lucha contra la pobreza energética que defina la noción de vulnerabilidad, garantice el suministro energético a las personas en tal situación, establezca un deber de información adecuada a los consumidores y promueva  auditorías energéticas. Además, recomienda que en las ayudas públicas a la rehabilitación o eficiencia energéticas se tengan en cuenta, de modo prioritario, aquellos hogares afectados por la pobreza energética, y que se vinculen al impulso del ahorro energético.

Frente a la sentencia del Tribunal Constitucional que ha anulado algunos apartados de la ley catalana de garantía del suministro energético a los consumidores más vulnerables, el Ararteko apunta que la sentencia no cuestiona la constitucionalidad de otras medidas autonómicas destinadas a paliar la pobreza energética, como la definición de personas vulnerables, los mecanismos de intercambio de información entre empresas suministradoras y administraciones públicas, la imposición a las suministradoras del deber de informar adecuadamente sobre tarifas sociales u otras medidas que el legislador autonómico estime necesarias.

“No parecen existir obstáculos para que el Parlamento vasco establezca ayudas económicas para evitar la interrupción del suministro de electricidad y gas en casos de vulnerabilidad”, recalca el Ararteko.

AGUA CALIENTE SANITARIA

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El agua caliente sanitaria es el segundo consumidor de energía de nuestros hogares, un 26% del consumo energético total. En la actualidad (de hecho, desde el año 2006) en las viviendas de nueva construcción, es obligatorio cubrir parte del consumo energético necesario para producir el agua caliente mediante un sistema de energía solar térmica y, en caso de que no pudiera hacerse, utilizar otro tipo de energías renovables. Aún así, la demanda de energía para producir agua caliente sigue siendo elevada.

Los sistemas más comunes

A la hora de decidir si es mejor para una vivienda un sistema de agua caliente instantánea o por acumulación hay que tener en cuenta que, aunque la potencia necesaria para generarla instantáneamente deba ser superior a la instalada con un sistema de acumulación, el consumo de combustible no tiene porqué ser superior sino lo contrario, ya que los sistemas de acumulación deben mantener agua a cierta temperatura dentro de los depósitos (acumuladores) y esto generará pérdidas a través del aislamiento. De ahí que los acumuladores deben tener un buen aislamiento para que estas pérdidas sean las menores posibles.

Señalar sin embargo que los sistemas con acumulación proporcionan mayor confort al usuario, por la capacidad de suministrar mayores caudales punta.

Así pues, cada uno de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes. Pero vayamos por partes…

Los sistemas instantáneos

Se trata de unos sistemas que calientan el agua en el mismo momento en que es demandada. Es el caso de los habituales calentadores de gas o eléctricos, o las calderas murales de calefacción y agua caliente (calderas mixtas). La principal ventaja: no se necesita mantener el agua caliente acumulada, lo que evita un mayor coste energético.

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Inconvenientes: la cantidad de agua y energía desperdiciada hasta que el agua alcanza la temperatura deseada en el punto de destino (más cuanto más alejada se encuentre la caldera de su destino), así como el aumento de consumo y el deterioro del equipo cada vez que se enciende y apaga la caldera cuando hay demanda de agua caliente.

Los sistemas instantáneos presentan, generalmente, prestaciones limitadas a la hora de abastecer con agua caliente a dos puntos a la vez, pero siguen siendo los sistemas más habituales.

De este modo, este tipo de sistema es el más apropiado para familias no numerosas, en viviendas con pocos habitantes o en aquellas dónde su uso es muy puntual.

Los sistemas de acumulación

Este tipo de sistemas se puede dividir en dos: los que se componen por un equipo que calienta el agua (una caldera o una bomba de calor, por ejemplo) más un termo-acumulador, y los termo-acumuladores de resistencia eléctrica.

– Los compuestos por caldera y acumulador son los más utilizados. Una vez calentada, el agua se almacena en un depósito aislado para que pueda usarse en cualquier momento.

Ventajas: se evita los continuos encendidos y apagados de la caldera, ya que trabaja de forma continua; permite utilizar el agua caliente de forma simultánea en dos puntos distintos; al ser un sistema centralizado, se necesita menos potencia para llevar agua caliente al conjunto de usuarios; son fácilmente combinables con los sistemas de captación solar de ACS (agua caliente sanitaria), y que permite el acceso a tarifas más económicas de los combustibles.

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Por su parte, los termoacumuladores de resistencia eléctrica son un sistema poco recomendable desde el punto de vista energético y de costes. Cuando la temperatura del agua contenida en el termo baja de una determinada temperatura suele entrar en funcionamiento una resistencia auxiliar. De ahí la importancia de que el termo, además de estar bien aislado, se conecte sólo cuando sea necesario, mediante un reloj programador.

Otros sistemas

Como alternativa a los dos sistemas más utilizados se encuentran los de tipo mixto: combinan una determinada acumulación de agua caliente para su uso a lo largo del día, pero que también cuentan con un sistema de producción instantánea.

Estos híbridos entre calentador y caldera tienen un depósito de menor capacidad, y sus precios varían según la potencia y la capacidad de acumulación del depósito. Podemos encontrar calderas mixtas de gas analógicas atmosféricas que funcionan con gas natural, calentadores eléctricos verticales y calderas mixtas de gas bitérmicas, que funcionan con butano o propano.

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Temperatura de agua caliente

Teniendo en cuenta que el sistema de producción de agua caliente puede ser mixto instantáneo o por acumulación podemos establecer dos tramos de temperatura:

Con acumulación (la temperatura debe ser elevada para conseguir suficiente producción de agua caliente) la recomienda está entre 55 y 60ºC aunque luego se consuma a 40ºC. Es recomendable el uso de grifería termostática.

Cuando la producción de agua caliente sanitaria es mixta instantánea, la temperatura debe ser entre 30 y 35ºC porque cuando la temperatura es 2 o 3 grados superior a la deseada no tenemos que mezclar con agua fría; la caldera usará menos potencia para calentar el agua –lo que reduce el gasto de energía-; alarga la vida de la caldera reduciendo calcificaciones de componentes.